Todos vamos a morir
Ayer fue uno de esos putos días que no quieres tener. Todo marcha bien, va de las mil maravillas, llegas a casa, cumples tus rutinas y en el medio de algo lees en la pantalla de la tele una noticia que te entristece un mundo. Una de esas personas bacanes, de esas de las que el mundo debería estar lleno, deja de ser y muere.

Era un trangresor que se lanzó de cabeza contra la vida y la supo enamorar de una manera única, aún si esta le pusiera a la muerte como compañera de viaje permanente. Fue un hombre profundo de verdad. No fácil de leer, pero que cuando al final entendías sus palabras te dabas cuenta de que el mensaje era claro y cierto.
Los genios duran nada, siempre es así. Pero igual no puedes dejar de estar triste.



















