Flor de Viernes
La mañana había pasado hace mucho, y sus consecuencias eran claras: La flor sobre el capó del auto estaba demasiado seca, demasiado ida. Las mínimas señales de vida que emanaba se diluían entre el hervor del sol de las 4. Era tiempo de desistir, no podía escapar de su destino.
Extendió sus brazos una vez más, desesperada, casi sin esperanza. Abrió su garganta en un intento de gritar su nombre y lo único que alcanzo fue un gemido muy agudo. Todo era inútil, todo estaba muriendo.
Mas de pronto, de las frescas sombras de las paredes surgió él al llamado de su quebranto, y acudió preciso pues en ese instante el amor se le escapaba con la vida.
Tomó sus labios y derramó en ellos la mitad de su existencia, la verdad de su alma, y la trajo de vuelta entre el llanto de los asesinos.
Hoy sigues floreciendo en mi patio.
Clasificado bajo Mini-cuentos
4 Comments
Trackbacks & Pingbacks
-
WR276
Napalm
Arma inflamable basada en gasolina.
quisiera saber el nombre del autor del cuento.
no le entiendo ni madres perdon pero no soy chido con la literatura
esta bien feaaaaaa jajajajajaja