De como cambian las mareas
Ayer yo anteponía al pensamiento, hoy es al corazón. Ayer tu anteponías el corazón, hoy son tus momentos. En estos tiempos de conflictos, mantenemos la lucha constante en los mismos frentes, en los de compartir nuestra vida.
Las neuronas y los latidos que se nos van muriendo en el proceso nunca los tendremos vuelta, y pueden acabar olvidados. Mientras duremos, hay que honrarlos.
Los desplazados que surgen de las batallas diarias se van aglomerando en nuestros pechos, y si no los ayudamos a volver a sus mundos, probablemente se pudran en donde están asentados. Mientras duremos, démosles paz.
Hoy mi corazón se pierde en el abandono de tus momentos.
Clasificado bajo el roto