Una botella de Coca-Cola
En mitad del campo 2G34-P situado en una antigua península del sur del mundo, Fabiola, una trabajadora de la División Oeste de Limpieza Ambiental de la Federación de Pueblos Unidos, terminaba con su cuadrilla de limpieza la desinfección geológica del campo asignado.
Se dio un descanso para aliviar su adolorida espalda y ver en su entorno como las nubes naranjas parecían un poco menos espesas que ayer. Bastó que se escape un débil rayo de sol por en medio de las nubes, para que en ese segundo brillara algo a unos cien metros de donde estaba.
- Malditos sean - dijo mientras levantaba del suelo este último envase vacío de Coca-Cola y lo guardaba en la bolsa verde limón que colgaba por su costado derecho.
234 años antes, su tatarabuelo arrojaba la misma botella por la ventana de un bus inter cantonal al tiempo que imaginaba las olas que correría en la mañana siguiente.
Clasificado bajo Mini-cuentos
Bacán, ja ja.
MUY BUENO.