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Las Cinco del Viernes #20

Las Cinco del Viernes cambia un poco su formato. No hay preguntas, hay historias cortas ajustadas a pequeñas frases de cierre. A ver si gustan mis pequeñas pasionales invensiones.

h3. Déjalo en mis manos

Sólo podía escuchar el sonido de la maleza que se batía como las olas con el viento de la noche fría. Desde lejos llegaban ladridos, gritos y haces de luz, todos apresurados y acercándose hacia donde ellos estaban.

Su cuerpo temblaba por el frío y el miedo de ser descubiertos. Sus manos y sus rodillas dolían por la gravilla que raspaba su piel en cada metro que se arrastraba. Se estaba retrasando mucho y sólo podía ver las piernas desnudas de Santiago que a ese momento se detuvo por completo y volteó hacia donde ella estaba.

Pronto amanecería y sus casi desnudos cuerpos estarían a la vista de los que resguardaban en lo alto de la colina la labor de los otros perseguidores. Santiago rastrillo el arma y justo antes de salir corriendo en dirección a ellos disparando su última esperanza, le dijo tranquila, déjalo todo en mis manos.

No es lo que parece

Entro en el salón vacío de techo alto. Las luces de tres velas al lado opuesto del que me encuentro apenas y dibujan las letras sobre la pared y la silueta justo debajo de ella. Mi corazón palpita a todo lo que da y siento que el respirar se me vuelve más difícil a cada paso. Es miedo.

A los pocos metros noto que es el cuerpo desnudo de ella la silueta perfilada. El cabello le cubre el rostro y una sustancia oscura y grumosa le cubre el pecho y el abdomen. Corro hacia ella y ya un mar de lágrimas se arremolina en mis ojos. La tomo en mis brazos, la llamo por su nombre, la siento inerte y estoy a punto de irme con ella también.

Despejo su rostro y mientras abre lentamente los ojos, su sonrisa burlona provoca confusión en todo mi ser. Pasa su índice por su pezón izquierdo y lo embarra antes de hacerme probar el chocolate que me había jugado una pasada.

- Tonto, no es lo que parece.

Y se subió la cremallera

Escondidos bajo la escalera, esperando que su mamá no sospeche de que se encontraban en casa, susurraban:

- Te dije que podía venir en cualquier momento.
- Vamos, que si no querías me hubieses detenido.
- Tu sabes que ese no es el punto.
- Está bien, ese no es el punto.

No paraban de besarse sin embargo, ella con sus piernas alrededor de él, y él sosteniendo el peso de ambos en ese reducido trastero.

- Ya se fue.
- Entonces podemos seguir.
- No, puede regresar. Mejor mañana.
- Está bien. Te llamo al llegar a casa ya.
- Pero luego de un rato que ya ha de empezar Bob Esponja.

Un último beso, un pellizco y un guiño. Ajustó su falda y abotonó su pantalón. Se vieron mientras salía por la puerta, sonrió y se subió su cremallera.

Nunca antes me había pasado

El verme en esa cinta de video me parecía irreal. Pero era yo. Cada golpe con ese tuvo de acero, cada insulto sobre sus ojos torcidos, cada escupitajo que se mezclaba con la sangre que decorría por la acera, cada recuerdo plasmado que viéndolo ahora en la pantalla de ese televisor venía a mi mente con la misma rabia de ese momento.

Su cráneo deformado en las fotos sobre la mesa, y la mirada casi compasiva del policía que no deja de preguntarme los motivos de esa explosión de ira, las razones de ese acto animal que me había llevado al final a comer parte de las víceras expuestas, lo que había logrado mi transformación total.

Las esposas dolían en mis muñecas y mis ojos ardían por la falta de sueño. La paciencia del investigador se acababa y mis únicas palabras ante la insistencia fueron:

- Sólo me enamoré y eso nunca antes me había pasado.

Y el mio es más grande

Guarda en la pequeña cajita recortes de viejos diarios que cuentan las violentas muertes sucedidas ese invierno. Detalles gráficos y descritos de la saña del homicida. Recortes que cubren una página o a veces sólo recuadritos.

Me asomo sobre su hombro y me veo retratado en el que ahora sostiene en sus manos mientras ríe.

Tiene más de treinta sobre los mismos hechos, y el mío era el más grande.

1 Comentario

  1. habita — Martes, Abril 27, 2004 #

    Me gustan mucho tus historia ….son muy de la realidad

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