En mitad de la noche
Estoy parado esperando que termine de caer la última gota de la ducha. Son las tres y media en la noche y aunque el agua no hiela, el cambio de la tibia y sudada cama a esta mojada posición vertical es un cambio incómodo.
En el verano, cuando la temperatura es condsiderablemente más baja, esta costumbre de medianoche es mucho más placentera. En invierno el placer que siente la piel al recibir miles de agujas que terminan por despertarlo a uno no es tan grande.
Aún así, sentir que cada músculo que se puede percibir con facilidad experimenta un espasmo repentino es una de las mejores experiencias que se pueden tener, sobre todo al saber que lo siguiente que vendrá es el recuperar ese sueño interrumpido por los cinco despertadores - de campanas digitales y metálicas - que la noche anterior pusiste alrededor de tu cabeza.
Clasificado bajo creo que estoy loco