WR276

por Ernesto W. Monserratte.

Las Cinco del Viernes #29

Retomando un formato anterior, jugamos hoy a completar frases hechas. Al principio, en la mitad o al final cada una de las cinco le dan forma a una historia recortada.

h3. No es que no me guste el color rosa, pero…

Venía corriendo por el callejón del costado mientras yo barría la entrada posterior de casa. Con un sonrisa dibujada se me prendió del cuello, me besó en la boca. Ya me lo entregaron me dijo. El auto por el cual habíamos estado ahorrando había salido del concesionario hace menos de una hora. Todos los trámites se los había dejado a ella, así me lo había pedido y yo estuve de acuerdo.

Llegando al patio del frente lo vi parqueado. Mi expresión debió ser única, porque enseguida me preguntó:

- ¿No te gustó?
- No sí, y no es que no me guste el color rosa, pero ¿no pudiste escoger otro tipo de letra para que pusieran nuestras iniciales en el capó?

Cuando me desperté y no sabía quién roncaba a mi lado…

Cuando me desperté y no sabía quién roncaba a mi lado me quise levantar enseguida del suelo, pero no pude. Estaba atado de pies y manos, las ataduras ardían y la posición fetal no me daba mucho margen de movimiento.

Supuse que mi salida era gritar, pero la mordaza hecha de algún material rugoso tampoco me dejaba emitir el más mínimo sonido. La espalda me quemaba y la sentía húmeda, de seguro eran heridas o algo parecido. El dolor era intenso y me sentía bastante débil.

Sentía sólo su brazo sobre mi costado. Anoche no debí aceptar esa taza de té. Anoche no debí ir a su departamento.

Disculpe, ¿le importaría saltar?…

Esperaba ya por cerca de tres minutos y el maldito ascensor y este no parecía llegar al piso 23. Venía bajando desde el 32, pero avanazaba muy lentamente.

Al fin, sonó la campanilla y se abrieron las puertas. Dentro, habían siete personas, todas vestidas de traje y saltando a destiempos. Como pude me metí y esperé que se cerrara la puerta a unos centímetros de mi nariz.

El ascensor se empezó a mover cuando una señorita de unos veintitantos me dice sin dejar de dar brinquitos ni dejar de sonreír:

- Disculpe, ¿le importaría saltar? Queremos ver si nos aguanta a todos.

No lo vi llegar…

Caminaba por la plaza de San Francisco comiéndome un fragola. La gente frente a mí empezó a correr en todas las direcciones que podían. Algo parecían gritarme con horror pintado en el rostro, pero mi nomad a todo volumen impedía que entendiera cualquier sonido externo.

Me detuve para entender mejor que pasaba. En ese instante sentía un gran peso que caía sobre mis hombros, algo se me colgaba por detrás. Vi sangre salpicarse y un frío dolor que se incrementó más antes de que perdiera la conciencia para siempre. No lo vi llegar, sólo sentí su furia.

No te preocupes, mándame cualquier cosa…

- ¿Me vas a seguir queriendo después de lo que te he dicho?
- Sí, seguro.
- Mañana te envío por correo una postal de acá.
- No te preocupes, mándame cualquier cosa. Igual, lo que sea lo voy a botar a la basura en cuanto llegue.


Clasificado bajo 5 del viernes, mini-cuentos

2 Comments

  1. “No es que no me guste el color rosa, pero…” definitivamente pintate el pelo de otro color…

    “Cuando me desperté y no sabía quién roncaba a mi lado…..” y me dí cuenta que era tu mamá

    “Disculpe, ¿le importaría saltar?…” Ya llevo dos horas esperando en la cola para el bongie jumping.

    “No lo vi llegar…”, discúlpame, la próxima te pregunto…

    “No te preocupes, mándame cualquier cosa…”, la guardaré para que veas que sí la recibí.

  2. 1.- LETRAS EN EL CAPÓ?????!!!!
    2.- demasiada weed….
    3.- juajuaaaaaaaaaaa
    4.- escalofriante
    5.- batracio!
    Resumen: estás LOCO! por eso me caes bien…

Deja tu comentario