Los inútiles relatos de la ONU
La semana pasada estuvo visitándonos el relator de la ONU para evaluar los últimos acontencimientos político-legales ocurridos en el país desde el pasado diciembre. Luego de reuniones, insolencias y defensas de posiciones absurdas, el señor Despouy terminó diciéndonos lo que ya sabíamos: El estado de derecho dejó de existir en Ecuador desde los cambios que el Congreso realizó en la Corte Suprema de Justicia el año pasado. Nos dejó el respaldo de las naciones Unidas, gracias por eso. Pero de poco sirve un respaldo moral ante la ilegalidad cuando los que realizan los cambios que marcan el rumbo del país carecen de ese importante valor, no tienen moral ni vergüenza.
Esta semana nos empezamos desayunando con el anuncio de otra visita de funcionarios de la ONU. La UNESCO decidió enviar una misión para investigar las denuncias de presuntas actividades ilegales de pesca en la Reserva Marina del archipiélago. Millones de tiburones son pescados al año para satisfacer el apetito del mercado asiático que sólo busca sus aletas. Están acabando con especies enteras que se veían protegidas en este espacio protegido, ante la mirada casi cómplice de autoridades locales.
A la gente de la ONU les deseo suerte en su labor, es casi seguro que encontrarán responsables y emitirán criterios que busquen sanciones, pero como ecuatoriano me dolerá en el alma decirles que será una labor estéril. Mientras la bota del norte no mueva sus influencias, esta pequeña colonia comercial seguirá siendo depredada por quienes más billete pone.
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