WR276

por Ernesto W. Monserratte.

Un día en Pichincha, otro en Huayrapungo

Tenía poco más de cinco años y ese día por ser feriado nacional al recordarse la gloriosa gesta de Pichincha, estábamos en casa y no en la escuela. La batalla de aquella mañana de mayo en que se selló un proceso independentista que había empezado más de 13 años antes de ese día, en esa época era recordada con gran orgullo y civismo. Era parte de nuestra historia y por eso nos enseñaron a sentirla bien dentro del corazón, era un ejemplo a seguir para los nacientes ecuatorianos de entonces.

Pero recuerdo que esa tarde fue tristemente diferente. En mi cabeza están las lágrimas de las señoras de mi casa, el silencio de mi padre y las imágenes de la esperanza de muchos diciéndonos

Probemos el amor a la Patria cumpliendo cada quien con nuestro deber. Nuestra gran pasión es y debe ser el Ecuador. Este Ecuador que no lo queremos enredar en lo intrascendente, sino en lo valeroso. Este Ecuador amazónico desde siempre y hasta siempre. Viva la Patria.

para luego de unos cuantos minutos apagarse en el cerro Huayrapungo.

Si bien mi razonamiento no estaba completamente desarrollado, la memoria está cargada de tristeza sobre ese día y los posteriores. Un sepelio multitudinario y las promesas de cambio verdadero truncadas en un instante. Muchos pueden decir que hay más mito que realidad en la labor de Jaime Roldós Aguilera, pero lo poco que dejó sin duda fue valioso. Una defensa sólida de los ideales que lo movían con una visión de gobierno orientada a profundos cambios en una República de señores feudales.

No mucho ha cambiado desde esos días de mayo, y quizás eso los hace más tristes hoy. Pero sin duda de los ejemplos que nos dieron estos ecuatorianos valiosos podemos aprender mucho para poder cambiar este país amado.


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2 Comments

  1. Yo tengo exactamente el mismo recuerdo: papá triste, mamá, abuela, tías, vecinas, llorando. Yo me contagié con la tristeza de ese día.

    Recuerdo que mi mamá me había enseñado, cuando pasaba el avión presidencial por encima de nuestras cabezas un “Chao Roldós!!!!” que corríamos a gritarlo en la ventana cada vez que oíamos cualquier avión pasar.

    ¿Qué hubiera pasado si hubiese seguido él en el poder? Habría que preguntarle a Osvaldo Hurtado. Y al cuñado que se embanderó del nombre para poder hacer de las suyas en las siguientes elecciones.

  2. Como dice el viejo y conocido dicho “no hay muerto malo, ni hijo feo”, creo que si Roldos hubiese terminado su gobierno como debia ser, hoy tambien estariamos quejandonos de el y lo que hizo, bueno o malo, pero igual queja.

    Por que?

    La cultura de nuestro pueblo es la queja, no hay otra forma de expreción que la queja, es más desde cierto punto de vista esto podría ser tomado como una queja.

    Bueno el hecho es que si fue un dia muy triste ese, me acuerdo que hubo un partido de futbol y fue ahi donde mucha gente se entero de lo sucedido.

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