La venganza del marinero
Te espero detrás de la puerta, mientras percibo tu asqueroso olor a ron acecarse por el pasillo. Estarás tan borracha que no te importará encontrar tu puerta abierta y mucho menos notarás mis botas que se asoman apenas detrás de esta.
Enciendes la luz del salón de la entrada y con un ademán torpe cierras la puerta. Me dejas al descubierto, pero tu espalda es lo único que veo alejarse hacia el salón principal. En la otra habitación la oscuridad cesa, tu sombra tratando de quitarte los zapatos es cómica debido a tus saltitos buscando equilibrio. Caes al piso de nalgas y echas a reír. Buscas el sofá para incorporarte pero te topas con la manga de mi pantalón, lo que te asusta de inmediato. Cuando te encuentras con mis ojos rojos del llanto que han soportado, te das cuenta que estás segura y de un salto, con una risa hecha mueca, te prendes de mis labios y mi cuello.
Tonta, nunca viste mis manos. Ahora sólo sientes el calor del frío acero.
Clasificado bajo Creo que estoy loco
Haz logrado conmover mis ojos
se me colgó la lengua… HaS