¡Seguimos soñando!
Estamos del otro lado y somos punteros. Señores jugadores, orgullosos ecuatorianos que se pararon como hombres, poniendo todo en la cancha como todos debemos poner por nuestro país a diario.
La alegría te suelta lágrimas y el corazón se te sale del pecho. ¡Sí se pudo, hijueputa!
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llora todo lo que tengas que llorar.