Tiempo de decir hasta luego
— Es hora para recorrer distintos caminos…
— Lo sé. — la abrazaba sin dejar oler ese tan familiar aroma que su cabeza solÃa soltar luego de un dÃa de trabajo.
— Te quiero y lo sabes.
— Y sabes que yo también a ti y mucho.
— Ha pasado bastante ¿no? — no podÃa evitar sonreÃr al recordar todos esos años.
— Siempre estará ahÃ.
Sonó entonces el silbato del tren que la llevarÃa por esa aventura que ella habÃa escogido, cinco años lejos de su mundo. Las cartas sosteniendo un sentimiento eran para otros tiempos más civilizados en que las promesas eran unidas por más que carne o ilusiones. Ellos lo sabÃan.
— Creo que ya debo embarcar.
— Llevas todos tus papeles, los boletos…
— SÃiiii. Traigo conmigo hasta el sándwich que preparaste esta mañana. — su guiño los hizo sonreÃr a ambos. Nada estaba roto ni debÃa ser reparado para ese momento.
— ¿Es un hasta luego, no? — le preguntó aunque ya sabÃa su respuesta.
— Siempre será un hasta luego.
Soltaron el abrazo, ella le beso la mejilla, él la frente. Mientras la veÃa dirigirse al tren acomodó la muleta que bajo su axila sostenÃa la falta de su pierna izquierda. No se movió de donde estaba, sólo sacó del bolsillo de la americana un cigarrillo y lo encendió.
Con lo que creyó fue un cabeceo de despedida la vio desaparecer por la puerta del penúltimo vagón. Él sólo agitó su mano y esperó a que el tren empezara a moverse y desapareciera lentamente por la primera cuerva hacia el este.
Permaneció ahà inmóvil por unos cinco minutos más sin pensar en nada, y de esa nada una solitaria lágrima recorrió su mejilla.
- Publicado por WR276 a las 12:51
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Bonito