¿La fascinación absurda?
Vivir en una celda, de esas de paredes acolchadas color rosa lavado, te hace olvidarte de quien eres en realidad, tanto así que cuando te ves de nuevo al espejo luego de cumplir tu condena no reconoces enseguida lo que ves. La maldición de tener los ojos pegados a la cara supongo.
Lo peor viene luego. Sales y te asomas a la primera ventana que se te pone en frente. Viene el mareo que la luz de otra época te provoca. Luego que recuperas el enfoque y el equilibrio reconoces que quizás es sólo eso, la primera impresión. Que quizás estás frente a algo fascinantemente nuevo y brillante. Luego de seguro te acostumbras y todo cae en su debido lugar. O luego te equivoques en todo… de nuevo.
Ah vamos, juguemos con la libertad.
Clasificado bajo El Roto
Bueno tenerte de regreso por acá, siempre es grata la sensación que queda después de leerte.