WR276

por Ernesto W. Monserratte.

Fin de la temporada

Escucho demasiado por ahí en estos días frases que empiezan con los guayaquileños y los guayasenses, y terminan con que el monstruo está por despertarse o siembra vientos y cosecharás tempestades; y aunque quizás no sea raro en mí, no me pasan de los oídos estas voces que dicen defender la integridad de la provincia.

Partamos del punto que al incluirme en eso de los guayaquileños en todos sus comunicados y anuncios, están siendo descaradamente abusivos. Sí, dirán que soy un mal guayaquileño, que no tengo madera de guerrero, que debo de unirme a una causa justa como lo es esta de pararme junto a ellos en contra de los que ofenden y agreden a las fuerzas vivas de la ciudad y la provincia. Pero definitivamente no me siento representado por ellos ni creo en lo que dicen defender, y apuesto que dentro de esta ciudad y esta provincia hay algunas decenas de miles que así también lo ven, por lo que eso de que usen el los está poniendo bajo el mismo paraguas a muchos que no queremos estar bajo él. No todos somos borregos; estendemos que es lo que en verdad está en juego.

Poco entiendo a estos guayaquileños-guayasenses que hoy hablan de combatir los afanes de dividir a la provincia y que hace casi diez años poco dijeron de los negros días que terminaron de cercenar el territorio nacional. Primero está la Patria, luego el resto.

Los reclamos de los cantones peninsulares de Guayas, de los norteños de Manabí y de Santo Domingo de los Colorados en Pichincha por sólo mencionar a los más organizados son las verdaderas causas justas. Cientos de poblaciones a nivel nacional son víctimas del centralismo glotón desde que tengo memoria, desde que mis padres la tienen, desde que mis abuelos la tuvieron. ¿Es tan insolente y descabellado querer obtener de una forma urgente los recursos que tan polarizadamente se han distribuído en el país durante toda su historia? Este caldo de cultivo se vino dando desde hace casi 7 años en que se nos hizo ir a las urnas. Aquel día dijimos a un sistema autonómico de gobierno, pero los mismos que ahora nos llaman a oponernos a esta provincia 23, dejaron relegado este mandato. Los motivos los conocemos de sobra.

A rasgarse las vestiduras a otro lado. Les recomiendo irse a Posorja.


Clasificado bajo País, Política, Provincia

1 Comments

Trackbacks & Pingbacks

  1. 77688 Blog Verification

    77688 Blog Verification

    77688

Deja tu comentario