Compás de espera
Las rayas en la pared apenas se mueven con el viento caliente de las diez de la mañana. Los minutos están ausentes y el esperar es parte de saber que todo depende de todo.
No hacer nada es lo único que puedo hacer.
Clasificado bajo Días blancos, El encumbrado mundo de mi cabeza
y no hay un reloj q se pase con su “tic tac tic tac” en la pared o alguna mesita de noche?
Pues ni eso oye