Empujando el sobre
Soplé en mi creatividad y cómo semillas de diente de león la esparcà alta y ancha como es, pintando cada superficie de naranja en cincuenta kilómetros a la redonda, desapareciendo a la gente, adormeciendo a los animales, vaciando la ciudad de lo innecesario. Tierra, asfalto, hojas, postes, autos y nubes, todo naranja. Sólo el cielo se libró de la explosión de rabia feliz, sólo el cielo y un brillante punto blanco unas diez calle más abajo que brillaba con la luz del sol de esa hora.
Mi intención era colorear sin dejar nada exento, mas este objeto casi imperceptible habÃa escapado a mis planes. La gracia de conjurar uno de mis hechizos preferidos sobre esta calurosa urbanidad se empezaba a diluir. Me estaba amargando otra vez. Comencé a caminar a pasos largos hacia él. Calle a calle que caÃa detrás mÃo el clima secaba mi boca más y más. Debà dejar el cigarrillo siglos atrás, pensé.
Apresuré el paso, y lo que antes era un mancha blanca ahora era claramente una botella de vidrio con algún lÃquido blanco dentro. A menos de diez metros ya sabÃa que frase usar para mandar este absurdo a alguna otra dimensión. A cinco, la curiosidad por saber que contenÃa el recipiente le ganó a mi caprichosa ira. Cuando estuvo a mis pies, noté que lo cubrÃa un vaho claramente gélido. En mis manos, calientes por la pequeña carrera, la temperatura que emanaba era una bendición. Lo acerqué a mi nariz y un conocido aroma entró en mÃ. Lo probé y el sabor era exquisito. Me terminé toda esa helada leche fresca de la botella sin pensarlo siquiera.
Y en el instante en que me limpiaba unas pocas gotas del bigote fue que escuché su risa infantil. Estaba ahà a mi derecha, arrimada al marco de una puerta, vestida con su negra falda de algodón y su blusa de seda del mismo color. Acomodó sus anteojos mientras se acercaba a mi. Cuando la tuvo tan cerca que podÃa percibir su aroma a margaritas, me dijo:
SabÃa que tendrÃas sed cuando llegaras a aquÃ.
Ese fue su hechizo, ahora soy sólo una canica más en la bolsita que cuelga de su cuello.
- Publicado por WR276 a las 17:35
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