El guayaquileñismo mal aplicado
Poco ignorados son los movimientos políticos que el Presidente Correa ha venido dando durante todo el año con el fin de acabar con cualquier oposición real en la provincia que por tradición siempre ha estado regida por un mismo grupo político-económico. Cada uno ha sido más efectivo que el siguiente. Creación de un super-ministerio sólo para la región, separación de cantones para convertilos en una nueva provincia, control de a poco en organizaciones claves y autónomas.
La respuesta de los movimientos tradicionales de la provincia, más bien, de la ciudad ha sido un inofensivo discurso que habla de que el pueblo guayaquileño está por el momento dormido, que cuidado lo despiertan. ¡Vamos! Es como la queja infantil de vas a ver a la salida que termina siendo firme y atemorizante sólo para quien la expele, y en donde al final el atacado termina siempre siendo una víctima impotente de hechos posteriores más violentos.
Correa es el bully que con cada cachetada gana más adeptos en esos que desde abajo lo ven erigirse como el único capaz de inclinar la balanza en la injusta justicia social ecuatoriana que prefiere destinar levantar edificios muertos que rescatar niños de la calle para construirlos en pilares valiosos. Y cada individuo que sigue a quién promete llenar su hambrienta tripa es siempre más peligroso que cualquier discurso por más valiente y valedero este sea.
Este guayaquileñismo absurdo que trata de protestar sobre hechos consumados de poco o nada sirve. El poder se sigue concentrando peligrosamente en un solo polo, y cuando la voz opuesta quiera levantarse, la respuesta que la haga callar será ensordecedora y mortal. La actitud debe ser mucho más pro-activa, y los tiros ya no deben de pasar por sobre la cabeza sino apuntar al cuerpo.
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COMO ODIO A CORREA!!!!! Q Mcarajo se creee!! mierda que manera de joder a guayaquil… no tiene nada mas que hacer q joder a los que en serio trabajamos por nuestra ciudad!!