Observaciones sobre un 1 de enero
El irse a dormir el 31 de diciembre una media hora antes de que termine el año tiene sus ventajas. En mí, por ejemplo, se dio el hecho de poder estar mucho más alerta desde temprano el primer día de 2008 sobre algunas peculiaridades presentes a mi alrededor:
- La telefónica Porta demostró poder cambiar con el tiempo, adaptándose a tendencias con bastante agilidad. Nuevo logo y un mensaje bastante sólido: “Todo cambia cuando empiezas a escuchar”… o algo así. Pero también demostró una capacidad inaudita para poder romperlas. Cada espacio disponible, al menos en TV, desde primeras horas de la mañana traía esa penosa versión de No woman, no cry. Quien no se cansó de las lágrimas de cocodrilo de la muchachita con su Motorola, tiene una capacidad de aguante enorme.
- De ahí, sin salirse del medio, me volvió a saltar una bandera que empecé a notar desde que el año pasado no pudimos ver desde el principio la inolvidable presentación de Britney en los VMA. Si en teoría estoy pagando el servicio de televisión, ¿con qué derecho los señores de TVCable me pueden bombardear con minutos, horas de comerciales de productos locales? Si no es ilegal, al menos creo es manejado de manera muy torpe.
- Guayaquil no termina de volverse realmente una ciudad. Es un pueblo bastante grande en donde las masas se imponen a la autoridad. Durante los últimos días del año en que el comercio informal inundó las calles, estén estas regeneradas o no, poca fue la acción de control de los llamados a ejercerlo. Los resultados se veían en la mañana del 1 por todos lados en los que la basura y los desechos eran el denominador común.
- Este irrespeto a las ordenanzas bien lo podemos ver a la hora de que se quemaron los monigotes. Lugares no permitidos son utilizados y miles de miles de petardos prohibidos se detonan cuando la hora cero del primero llega.
- Conducir es sencillamente un placer cuando los choferes profesionales dejan guardadas las unidades de transporte público. Ningún embotellamiento se produce, las maniobras bruscas para eludirlos son inexistentes, el ruido de bocinas de camión impropiamente usadas es nulo. Esta es una de las pocas veces creo en que he sonreído al volante en esta ciudad.
- El mismo placer al parquearse en algún estacionamiento. Todos los espacios libres sin apresuramientos y sin señoras neuróticas que no puedan realizar una adecuada maniobra.
- Me parece normal aunque poco profesional sin duda que la mayoría de personas a las que el moderno mundo les exige laborar este día tengan un mal ánimo, pero por esto no creo justo tampoco que clientes y usuarios debamos soportarlos. Después por qué uno los trata mal.
- La comida servida en restaurantes el 1 de enero es probablemente recalentada del 31 de diciembre en la tarde. De mi parte y como experiencia dolorosa anoto que nunca más comeré en Burger King en una fecha como la de ayer.
Los años pasan y nos vamos poniendo viejos…
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para mi, el cambio de logo e imagen de porta es un paso previo a convertirse en CLARO, como se llama en perú, chile y otros a la operadora del hombre más rico del mundo.