WR276

por Ernesto W. Monserratte.

Luego de la campaña, empieza la campaña

Resuenan aún las palabras del alcalde de Guayaquil dichas ayer en un noticiero televisivo de la mañana. Fue algo así como que con Nebot no se van a meter, con Guayquil no se van a meter. Nuevamente el alcalde tomándose el nombre de todos; el domingo quedó claro que cerca de la mitad de los guayaquileños no está totalmente de acuerdo con lo que el trata de apuntalar.

Hoy, Cynthia Viteri interpretaba que los votos nulos también fueron en rechazo a la Constitución, y al igual que Nebot, opinaba que el domingo no se votó la popularidad de una u otra cabeza política sino solamente el proyecto de Montecristi. Visión sin duda arreglada a la realidad que se quiere crear a convieniencia.

Los votos nulos yo los tomaría más como un rechazo a ambas visiones de país que las dos corrientes vigentes plantean, y sobre lo que en verdad eligió la mayoría en nada se acerca con lo que se quiere hacer creer explicando los resultados en esta ciudad; pocos fuimos los que nos sentamos a leer la Carta Magna para decidir el voto. Este país se mueve por el estómago y es igual de mentiroso decir lo contrario como el hecho de cantar victoria anticipada en una ciudad en que no se tiene mayoría.

El socialcristianismo ecuatoriano mantiene su posición de león boca arriba y no propone, sólo amenaza. Esto no es oposición, es la misma bravuconada archiconocida que se blinda en el discurso de autonomía al andar y trata de borrar la memoria de lo omitido y lo bloqueado durante más de un cuarto de siglo, solamente para no perder más espacios de poder el próximo febrero. No hay ideas en la agonía, las opciones se reducen a nada o a sólo una: sobrevivir.


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