Rescribiendo la historia
Pocas veces estoy en desacuerdo con Guillermo, pero debo de decir que en el asunto del Malecón 2000 está bastante equivocado. Más allá de que si el difunto ex-muchas-cosas se merece o no (para mí, de plano no) que un trozo de Guayaquil lleve su nombre, está el hecho de que esta intención de que el histórico malecón cambie de nombre es solo otra demostración más del control sobre una ciudad secuestrada por parte de un grupo — o varios detrás de de uno — socio-político-económico conocido ahora como Madera de Guerrero, alias la 6, alias PSC.
Secuestrada y convertida en la ciudadela desde la cual los dirigentes guerreros de madera han estado tratando los últimos años de restablecer el dominio que tuvieron por un cuarto de siglo sobre el destino de millones de ecuatorianos. Los peones, los borregos, deben tener claro que hubo un antes y un después de los social-cristianos. Antes Guayaquil era sólo un pueblo (Harb lo dijo esta mañana en un canal de televisión), ahora es una metrópolis.
De una manera orwelliana se tiene que hacer entender a las masas que Simón Bolívar hizo muy poco por la ciudad, que Francisco de Orellana fue un gil, y que León debe de reemplazar a Olmedo en la historia. Esta ciudad se fundó en 1992, no antes. Por eso el malecón, que antes y después de la regeneración, ha tenido tanto significado como el Guayas mismo para todos los que hemos nacido y crecido aquí, tiene que llevar el nombre del santo patrono del caciquismo costeño.
Paremos de sufrir y balemos todos juntos “Malecón León Febres-Cordero.”
Etiquetado como bolívar, febres-cordero, guayaquil + Categorizado como ciudad, política