El viernes pasado me llevo a asistir a una preciosa — si cabe el término — ceremonia fúnebre en lo alto de la serranÃa ecuatoriana en donde, como último deseo, la persona fallecida deseaba que sus cenizas fueran esparcidas.
Amaneció el domingo y recibo una llamada de mi hermana. A esa temprana hora, conociendo los hábitos de sueño de ella los fines de semana, nada bueno podÃa [...]
Te están esperando detrás de esa puerta
no los hagas esperar que vinieron de muy lejos.
Trajeron esencias, oro y sacrificios de sangre
pensados sólo para esta especial ocasión.
Ve y no tardes mucho en saltar el abismo
que del otro lado hay manos receptoras.
De lo de acá sólo olvÃdate para siempre
que seguiré eternamente arrancándome la piel.
Mañana
dejaré de pensar,
olvidaré esperar,
me permitiré pretender
que todo será distinto.
Pasa lo samario, lo alegre y lo nuevo.
Pasa el tiempo, el sol y la lluvia.
Pasas tú mismo pensando que puedes moldear a tu antojo.
Es un desfile de piruetas torpes, de pasos inseguros;
una marcha de ejércitos de palabras que dejan fuera las cosas importantes.
Mientras, sentado en la vereda,
sigues comiendo tu helado de frambuesa.
Inercia.
Tanto que puedes ver el tejado desde tu ventana.
Tanto que puedes estirar la mano y decir que sÃ.
Tan cerca que no te animas a tocar.
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Desperté agitado mientra mamá decÃa tranquilo. VenÃan y se iban imágenes del dolor, de la piel y los tejidos arrancados, del húmero desprendiéndose de su lugar mientras mis ojos lo reconocÃan por su brillante y amarillezca cabeza. Miré enseguida y el terror de ver puntadas en mi hombro, gruesas y negras, hizo que los sensores [...]
Llegas y todos esperándote.
Sólo a uno favoreces
y de eso se siente orgulloso.
Mientras yo, en medio de los antiguos,
no paso de estar
al otro lado de la mesa.
¿El que di fue el correcto? ¿En donde pienso pisar es el lugar adecuado? La marea ha bajado y subido varias veces ya. Se ha llevado algunas hojas sueltas y ha salvado otras tantas que ahora la brisa amenaza.
Debajo de mis plantas todo parece inestable, inseguro. Aún asÃ, sigo terco en creer que el caminar [...]
VacÃo en el interior, simplemente vacÃo. Sin nada que ofertar a las pasantes, esperando que lo mejor ocurra, me arrimo a la frÃa y gris pared llena de anuncios de algún evento sin importancia en que participa usual conocido sin talento. Y si me lo preguntan en este momento, siempre responderé que no sé para [...]
La cabeza se parte en dos, y no hay mucho que hacer. Los pasos son irregulares, y no hay mucho que quiera hacer. Las lágrimas se acumulan, y no hay marcha atrás que dar.
Hoy miro hacia atrás quizás por última vez…