Como es usual, todos se bajan en la estación de distribución Tacubaya. Sólo quedamos él y yo en el vagón, sentados por casualidad demasiado cerca para un sitio tan amplio. Entre Tacubaya y la estación final, Observatorio, hay sólo tres minutos y medio, pero esta vez el metro se detiene: en una curva angosta hay [...]
O como no inspirarse antes de Navidad.
O como matar la navidad sin sentirse culpable.
O distopia, pero no sé si la palabra exista.
Para ti, amiga nunca amiga.
TraÃdo de Cuenta Cuentos.